Cinco consejos que debes saber si han diagnosticado de Alzheimer a un familiar #DiaMundialdelAlzheimer

Post escrito por Pablo A. Barredo, Presidente de la Fundación Diario de un Cuidador

Alzheimer. Qué palabra tan temida, rechazada y cruel. Como decía una querida amiga mía, ex cuidadora: 'la parte más "romántica" del Alzheimer es el que pierdan la memoria'. Esa es la punta del iceberg. Es lo único que tiende a percibir sobre ellos y nosotros, sus cuidadores, la sociedad. Los ven como ancianos a los que tratan y hablan como si fueran niños. Nos ven como acompañantes invisibles. En el fondo, ellos son los que padecen el mal, ¿no? ¿Y los cuidadores? ¿No realizan un increíble recorrido de amor incondicional y "sacrificio" junto a sus seres queridos? 


Así es como ve la mayoría a los que lo padecen: personas que olvidan; ancianos a los que por edad se les va la cabeza. ¡Y hay tanto detrás de esa mera imagen que tiene la sociedad de este mal! No entendemos o queremos ser conscientes de que cualquiera de nosotros seremos dependientes y/o cuidadores en algún momento de nuestra existencia. Tengamos claro que no existe una vacuna. Que no se sabe cómo se origina. Solo que comienza a desarrollarse 20 años antes de que comience a manifestarse. Que todavía no hay cura, ni la habrá en años. Y que prácticamente cada hogar, viviremos, antes o después si no lo estamos haciendo ya, la problemática del Alzheimer: la gran epidemia del siglo XXI. 

Y hay tantos sentimientos y vivencias que solo los que estamos pasando o hemos pasado por ello, podemos realmente comprender. Los cuidadores hablamos un lenguaje que solo nosotros entendemos. ¿Verdad?

Me han pedido dar 5 consejos, fáciles, simples y directos. Cinco consejos que le daría a todos aquellos que tienen a un familiar recién diagnosticado con Alzheimer. Lo mío es tan solo la opinión de un ex cuidador más pero ahí van, deseo que os sirvan de ayuda.

1. ACEPTACIÓN
2. PACIENCIA
3. CULPA
4.SOLEDAD
5. PERDÓN

1. Aceptación

Acepta. Acepta ese diagnóstico desde el principio. Cuesta. Cuesta mucho. Cuando oímos esa palabra, un universo interior de mil y un sentimientos, y preguntas, estalla en nosotros en cuestión de un milisegundo. Es una sentencia. Es un cambio. Es una enfermedad degenerativa incurable. Pero es una etiqueta de la que nos tenemos que desprender. Hay que ser lo suficientemente fuertes en ese primer instante, como para anteponer la realidad a la negación. ¿Iniciamos un proceso de duelo a partir de ese punto? Sí. Pero el primer paso es la aceptación. Y el aceptar nos libera y ayuda a disfrutar de una experiencia única y de miles de momentos preciosos solo vividos con ellos. 

2. Paciencia

Paciencia. Santa y cuánta paciencia desarrollamos, aprendemos y necesitamos los que adoptamos ese tan complejo papel de cuidadores principales. Paciencia es la palabra que más a menudo tendrás en la cabeza, en tus labios. Testará tus límites hasta los extremos más insospechados. Tratará de doblegarte. Y la perderás. Somos humanos. Nadie nace sabiendo. Pero jamás llegarás a aprender tanto de ello. Ten paciencia. Piérdela en algún momento, es tu derecho. Pero recuerda que siempre es la enfermedad hablando y manifestándose a través de ellos. 

3. Culpa

Olvídate de ella. Jamás te sientas culpable mientras actúes desde el máximo respeto y amor hacia la persona afectada.

4. Soledad

La soledad del cuidador será una de los procesos más terriblemente duros por los que deberás transitar. Pero, es fundamental que tengas muy claro de que somos millones los que podemos entenderte a la perfección. No estigmatices. No sientas vergüenza ante vuestra situación. Acudid a los que podemos tenderos dos manos: AFAS, CEAFA, Fundación Alzheimer España, Fundación Reina Sofía, Centro de Referencia Estatal y/o Fundación Diario De Un Cuidador. Pero no lo vivas en solitario. Relaciónate. Implica a tu familia en lo que puedas. Y dedícate tiempo a ti sin sentir un ápice de culpa. Tú también te mereces ser tú.

5. Perdón

Cuánto tenemos los cuidadores que perdonarnos. Perdónate. Perdónate siempre. Y pide perdón cuando tengas que hacerlo. Ya lo he dicho antes, somos humanos. Todos erramos. El amor es la llave y la luz.