La semilla contra los deberes

Hay una pregunta que ningún periodista ha hecho a Eva Bailén desde que inició su campaña para la racionalización de los deberes en España. El jueves de la semana pasada, Eva presentó en Madrid su libro “Cómo sobrevivir a los deberes de tu hijo”, y allí nos contó algo que desconocíamos. ¿Sabes que años atrás Eva fue una ferviente defensora de los deberes? Como lo lees. En una ocasión llegó a decir a una amiga suya: “Eli, yo no me voy a quejar de los deberes”. Y en su razonamiento es posible que muchos padres y madres se identifiquen: “Yo quería ser una supermamá. Me daba miedo pensar que si mis hijos no hacían deberes, se convertirían en unos ninis. También de cara al verano pensaba que si no hacían el cuadernillo de tareas del verano mis hijos tendrían serios problemas en septiembre con la vuelta al cole”.

¿Y Eva, era una alumna que le tocó hacer deberes en su juventud? No, la respuesta es no. Al menos no como ahora. “Pasaba los veranos en Alicante, sin ventilador. No teníamos que hacer deberes. Los pasaba jugando, y soportando muchísimas horas muertas con altas temperaturas como podíamos. A mis padres, y a los padres de mis compañeros, no les preocupaba que llegara septiembre y que no hubiéramos hecho ningún cuadernillo de los que hay ahora”. Fue su amiga Eli, la gran culpable de la batalla que hoy ha emprendido. La que sembró en su cabeza la semilla sobre porqué es necesario luchar por las causas que uno considera justas. “Gracias a las quejas de mi amiga a uno de los profesores, consiguieron reducir mucho el número de deberes. Yo viví como espectadora pasiva, sin apoyar su causa. Llegó el verano y a mis hijos les compré un cuaderno de trabajo. Hoy lo pienso y era absurdo: mis hijos estuvieron haciendo deberes de Ciencias Naturales cuando en realidad la asignatura que daban en el cole era en inglés, Natural Science.”

En la presentación en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense, Eva hizo un paralelismo que hace reflexionar:

Los deberes son como las horas extras en un trabajo. Si no haces los deberes, te bajan la nota. Imagina cómo sería tu vida si te vieras obligado a hacer horas extra, y si además no las haces, te rebajan la nómina”

Para Eva, el año 2015 fue el año del empoderamiento. El año en que empezó a buscar soluciones en el colegio. Cuando fue a hablar con los profesores de su hijo, le llegaron a preguntar si el menor no tenía demasiadas clases extraescolares. Después de las 7 horas de colegio al día, su hijo iba a casa a seguir haciendo deberes. “¿Cómo iba a tener demasiadas extraescolares si no hacía ningunas porque no tenía tiempo suficiente? Fue en verano de 2015 cuando Eva y su marido decidieron que ese iba a ser el verano en el que sus hijos no iban a hacer deberes. Cuando les permitieron a sus hijos “aburrirse” si no tenían nada que hacer. Cuando definitivamente rompieron con esa idea de que deberes es igual a sacrificio, y sacrificio es, necesariamente, positivo.