Tres motivos por los que no estoy dejando que mis hijos hagan deberes este verano

Post redactado por Eva Bailén

Hace ya más de un año inicié una campaña para pedir la racionalización de los deberes escolares en España. Aunque hemos avanzado mucho, todavía estamos lejos de la victoria. El debate está ya en la agenda política gracias al ruido que hemos hecho los más de 200.000 firmantes de la petición, y estoy convencida de que es sólo cuestión de tiempo (y de guerrerar) que lo consigamos. 

Mientras llega la victoria, los padres y madres también podemos hacer mucho por luchar contra los deberes absurdos y excesivos. Yo, por ejemplo, no estoy dejando que mis hijos hagan deberes este verano. Por tres motivos: 

Motivo número 1, muy importante: quiero que mis hijos aprendan correctamente el significado de la palabra vacaciones. 

Según la RAE vacación significa “descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios”. Si queremos que nuestros hijos aprendan correctamente lo que son las vacaciones, un aprendizaje que sin duda valorarán toda su vida, no debemos obligarlos a  hacer deberes este verano, tienen que desconectar. 

Sé que da un poco de envidia que estén 3 meses de vacaciones mientras que nosotros solo tenemos unas pocas semanas en el mejor de los casos, pero ponte a recordar: ¿qué hacías durante tus veranos? ¿seguías haciendo deberes? 

Yo desde luego no hacía deberes ni estudiaba.

2. Segundo motivo.  Tenemos que demostrar que el aprendizaje que se produce en nuestras escuelas es muchas veces fingido. 

El verano es una ocasión única para probar un hecho que todos sospechamos: una gran parte de lo que los niños “aprenden” en las escuelas se les olvida en cuanto pasa el examen. Eso se llama aprendizaje fingido. 

Si tu hijo no hace deberes en verano, en septiembre se le habrá olvidado buena parte de lo que estudió durante el curso. No pasa nada, está genial, porque estarás demostrando dos cosas: que realmente no lo aprendió y que ha podido vivir sin ese conocimiento, porque no significa nada en su vida. Aprovechemos el verano para que aprendan lo que les gusta, lo que les interesa y lo que tiene sentido en su día a día. O simplemente dejemos que jueguen a su aire con otros niños en el parque, en la piscina, que monten en bicicleta, que salgan y vivan fuera de las cuatro paredes de casa.

Tercer motivo. No quiero que mi hijo se convierta en un nini:

Si queremos que nuestros hijo se vayan pronto de casa, y no les den los 30 años viviendo a nuestra costa, tenemos que enseñarles lo que cuesta ganarse la vida. 

Démosles responsabilidades y tareas reales, dejemos que tomen la iniciativa, que vayan solos a hacer recados, que ayuden en casa, con la compra, la colada, la limpieza, que cocinen, o que se ofrezcan a ayudar a los vecinos paseando perros, regando el jardín, limpiando coches, cuidando niños, que se ganen algún dinerillo y que le cojan el gusto a eso de ser independientes y tener una mínima solvencia económica. ¡Cualquier cosa menos hacer dos horas de deberes cada día! Si lo tienes entretenido haciendo deberes en verano, se perderá todo esto, y según crezca solo querrá seguir en ese entorno protegido del hogar familiar. 

Os acabo de dar mis tres motivos para rebelarme contra los deberes en verano, pero seguro que tenéis muchos otros y os animo a que los dejéis en los comentarios. 

Y por cierto, antes de irte de vacaciones no te olvides de firmar la petición que inicié sobre este tema si todavía no lo has hecho >>